Mayagüez sabe a mangó

Mayagüez con diéresis

por Silvia A. Aguiló * 

Silvia A. AguilóEn el 2007 cuando formé parte del Jurado que seleccionó por unanimidad el logo y las mascotas de Mayagüez 2010, me pareció muy curiosa una observación de otra de las presentaciones evaluadas en la que se destacaba la diéresis de Mayagüez como un elemento distintivo de nuestra ciudad. Según los jóvenes publicistas al ser Mayagüez la única ciudad con diéresis en la Isla, nuestro propio nombre es clara señal de nuestra singularidad.

Esta observación me pareció una novedosa forma de percibirnos y diferenciarnos, una forma muy gráfica de poner énfasis en lo que nos distingue a nivel colectivo. Pensé que era muy similar al énfasis, energía y fuerza de expresión que nos ha distinguido como comunidad en tantas ocasiones. Siguiendo la tónica planteada por estos jóvenes publicistas,de la Agencia 29 de febrero, si fuéramos a destacar nuestra singularidad colectiva, nuestras señas de identidad a nivel comunitario, comenzaríamos por definirnos como una ciudad portuaria e intermedia en la Región Oeste de Puerto Rico y eje de la demarcación turística de Porta del Sol. Destacaríamos que somos una ciudad universitaria, industrial y de alta tecnología. Que fuimos un importante centro cultural con gran vocación liberal durante el siglo XIX, en la primera mitad del siglo XX nos convertimos en el centro de la industria de la aguja y hasta comienzos del siglo XXI nuestra economía se nutrió de las plantas procesadoras de atún conocidas localmente como las "atuneras".

A nivel regional habría que destacar el énfasis que hemos puesto al ejercer liderato en la Región Oeste de Porta del Sol. Desde haber sido a lo largo del siglo XIX el puerto por excelencia para la exportación de la producción agrícola, principalmente de azúcar y café, de toda la Región Oeste hasta ser actualmente eje de la demarcación turística de Porta del Sol, recibiendo a los barcos cruceros que nos visitan e impactan la economía de toda la Región. Así con gran energía y fuerza de expresión nos constituimos en una ciudad intermedia, un centro de servicios para todos los que residen en la Región Oeste tanto en términos político-administrativos como también en calidad de ciudad mercado.

Destacaríamos también que el capital intelectual de Mayagüez es una de nuestras mayores fortalezas ya que en el Recinto Universitario de Mayagüez laboran, según la nómina del 2008, más de mil docentes que ostentan altos grados académicos en distintas disciplinas y provienen de gran variedad de países extranjeros. Que la creatividad y la innovación parecen ser rasgos distintivos de nuestra comunidad ya que de la misma forma que estuvimos a la vanguardia en el siglo XIX al establecer el primer tranvía de sangre en Puerto Rico y fundar la primera Biblioteca Pública en la Isla hoy seguimos a la vanguardia con el Corredor Tecnoeconómico de Puerto Rico, el Centro de Innovación y Tecnología Agro-Industrial, el Centro de Desarrollo y Adiestramiento en Bioprocesos y para el 2012 inauguraremos la Incubadora de Empresas e Industrias Culturales de Mayagüez, primera y única en Puerto Rico.

Estos jóvenes tenían razón, sin duda sabemos poner énfasis con compromiso y pasión. Hemos sabido poner énfasis en importantes eventos a lo largo de nuestra historia. Desde nuestra fundación en el 1760 se evidencia que se puso mucha energía y gran fuerza de expresión a nivel comunitario para lograr un desarrollo rápido y notable al obtener en poco tiempo el título de Villa en el 1836 y el de Ciudad en el 1877. Pusimos gran énfasis en levantarnos como el ave fénix ante catástrofes como el Fuego Grande de 1841 y el Terremoto de 1918. Al igual que con gran énfasis nos opusimos en el 1913 al traslado fuera de Mayagüez de nuestro querido Colegio, hoy Recinto Universitario de Mayagüez. También supimos poner énfasis para evitar el establecimiento de la planta de energía de carbón Cogentrix en la década de 1990 y en años más recientes para reclamar el traspaso de nuestro puerto. Igualmente hemos sabido poner énfasis con firmeza y tenacidad para lograr prepararnos para este año ser la Sede de los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe, Mayagüez 2010.

Haciendo este recuento mental vuelvo a coincidir en que hemos sabido poner énfasis en nuestra singularidad con gran compromiso y pasión. Es por ello que me parece muy apropiado que este año, en el que también conmemoramos los 250 años de la fundación de Mayagüez, nos debemos proponer poner todo nuestro énfasis en revisar y valorar nuestro pasado mirando hacia nuestro futuro. Poner énfasis en todos aquellos rasgos que nos distinguen y proyectar lo mejor de nuestra ciudad y comunidad a Puerto Rico y al mundo.

El proyecto "Mayagüez sabe a Mangó" es un excelente medio para lograrlo ya que nos acerca tanto a nuestra historia como a conocer mejor a nuestro Mayagüez contemporáneo. Un medio para conocer las múltiples caras de Mayagüez que han dado la energía y la fuerza de expresión que caracteriza a nuestra comunidad. Es la plataforma ideal para crear un diálogo interactivo intergeneracional mediante el cual podamos compartir cómo visualizamos e imaginamos al Mayagüez del siglo XXI en el que vivimos y en qué podemos o debemos poner todo nuestro énfasis tanto para seguir construyendo nuestro presente como para ir forjando nuestro futuro.

Aprovechemos la tecnología digital y el amplio y diverso contenido que este maravilloso proyecto nos ofrece para dar voz y fortalecer las virtudes ciudadanas de todos los mayagüezanos durante tan importante conmemoración, para proyectarnos al futuro con gran compromiso y pasión, confiados y seguros porque... Ponce será Ponce, Caguas el otro país, habrá un Guaynabo City pero sólo Mayagüez se escribe con diéresis.

*  Silvia A. Aguiló es Historiadora, Gestora Cultural y consultora del proyecto "Mayagüez sabe a mangó"

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250 años de historia en 1 minuto




Mayagüez en su cuarto de milenio

por el Lcdo. Federico Cedó Alzamora, Asesor del Alcalde en Asuntos Históricos

Federico Cedó AlzamoraLa ciudad de Mayagüez conmemora y celebra en 2010 la notable efemérides de su fundación en 1760, hace ya un cuarto de milenio. Estas breves palabras van dirigidas a estimular en las nuevas generaciones mayagüezanas el más saludable desarrollo de un profundo sentido de identificación y pertenencia que les lleve a estrechar, con los bríos y fuerzas que caracterizan a la juventud, los lazos cívicos de solidaridad ciudadana que son el más preciado valor de toda sociedad.

El respeto a quienes nos precedieron, el conseguir entender nuestra historia y el aprender a apreciar nuestro acervo cultural han de ser el más eficaz estímulo para llevarnos a entender y conservar ese patrimonio histórico y esa luminosa trayectoria de nobles ejecutorias que nos define como comunidad, pues el Mayagüez del ayer no es sino la base o el fundamento sobre el cual se levanta el Mayagüez de hoy, que es, a su vez, sobre el cual estamos ya forjando el Mayagüez del mañana.

Las claves del progreso de Mayagüez sobresalen admonitoriamente de los más notables hitos de su luminosa historia de doscientos cincuenta años y son bien evidentes:

La desinteresada disposición de los mayagüezanos a asumir responsabilidades en aras del bien común se hizo evidente cuando en 1759 los vecinos del lugar solicitaron motu proprio que el gobierno les permitiese fundar un pueblo y en 1760 aceptaron las condiciones impuestas por la Corona para acceder a su petición de autorización de la fundación solicitada, poniendo en garantía sus personas, sus bienes muebles, sus bienes raíces, presentes o futuros y cuando prestaron una fianza de mil pesos oro para responder del más cabal cumplimiento de las condiciones impuestas en un plazo de dos años, arriesgándose, en caso contrario, a perder todo lo que hubieren desmontado, edificado, labrado y granjeado.

El espíritu cívico, la generosidad, la filantropía y el noble desprendimiento de que son capaces los mayagüezanos se hizo evidente cuando uno de los vecinos del poblado donó terrenos de su propiedad para la construcción de la iglesia, cuando en 1760 otros dos vecinos donaron terrenos de sus estancias para que fuesen divididos en solares y repartidos en ejidos como incentivo a los nuevos pobladores y para que fuesen construidos en ellos los edificios públicos requeridos por las autoridades como condición para acceder a la Fundación, como el Cuerpo de Guardia o la Cárcel Pública y los espacios públicos necesarios, como la Plaza Mayor, y cuando en 1763 construyeron en madera la primera iglesia de La Candelaria, cuando en 1865 unos vecinos donaron el Hospital San Antonio y luego otro lo amplió en 1877, cuando otro vecino construyó en 1877 la Plaza del Mercado y después de utilizarla por unos años, en 1833 la donó a la ciudad y cuando otro vecino donó en 1887 el solar para el nuevo teatro que se iba a construir.

El invariable apoyo de las autoridades municipales a los proyectos de interés social promovidos privadamente por grupos de ciudadanos emprendedores y empeñados en mejorar la calidad de la vida en Mayagüez o por iniciativa de otras entidades educativas o de índole gubernamental se hizo evidente cuando el Ayuntamiento, con la ayuda de los comerciantes, construyó el muelle público y las facilidades de almacenaje del puerto, costeando sus operaciones durante medio siglo, cuando cedió el terreno para que unos vecinos construyesen el Hospital San Antonio en 1865 y luego los terrenos para el Asilo de Pobres que fue construido en 1895 por suscripción popular, y para la Estación Experimental en 1901, y cuando adquirió el teatro en 1898 para darle carácter municipal tal y como ahora se hizo con el puerto.

El espíritu de independencia, el sentido de autosuficiencia de los mayagüezanos y la confianza en sus propios recursos y en el éxito de sus iniciativas se hicieron evidentes cuando dispusieron la devolución de todas las ayudas ya recaudadas destinadas a promover la reconstrucción de la ciudad arrasada en 1918 por el intenso terremoto de San Fermín, el cual se prolongó durante todo un año, y por el maremoto que inundó sus barrios costeros y zonas portuarias. La destruida ciudad resurgió de entre sus ruinas y se reconstruyó sin ayuda de nadie.

La realidad es que mientras más claramente escuchemos la voz de quienes nos precedieron en el siempre luminoso camino del progreso, nos conoceremos mejor a nosotros mismos y entenderemos y podremos aprovechar a plenitud las sabias enseñanzas que, sin duda alguna, nos dará el estudio de nuestra histórica trayectoria de pueblo.

Vea algunos artículos sobre de la Historia de Mayagüez del Lcdo. Cedó Alzamora