Mayagüez sabe a mangó

Una mayagüezana inolvidable…

Lucy BoscanaEn el mes de septiembre de 1914 nació en la ciudad de Mayagüez una de las artistas puertorriqueñas más completas y trascendentales del siglo XX. Hoy, justo en el mes de septiembre de 2008, renace en Mayagüez su nombre y se inmortaliza en una de sus más queridas y emblemáticas instituciones: el Teatro Yagüez. Lucy Boscana, el nombre de la insigne mayagüezana, es el que desde hoy llevará la histórica y renovada sala en la que tantas veces derrochó su talento. Talento como actriz y como empresaria que la llevó a ser pionera estelarizando y produciendo muchos de los más importantes dramas radiales, televisivos, teatrales y cinematográficos por espacio de seis décadas.

Desde los años 80 tuve la dicha de trabajar junto a Lucy en las giras que producía y que recorrían la Isla con lo mejor del teatro puertorriqueño e internacional. Su pasión por allegar el teatro a todos los rincones del país unido a su empeño por lograr más y mejores oportunidades de trabajo para sus compañeros artistas eran admirables. El aplauso y el contacto directo con su público eran la mejor recompensa para esta incansable luchadora, quien hasta su último suspiro vivió por y para su arte. Arte que ha trascendido su tiempo a través de Tablado Puertorriqueño, la compañía sin fines de lucro que Lucy fundó hace 36 años, y que al día de hoy se mantiene activa y fiel a los objetivos que motivaron su creación.

Pisó por última vez este escenario al terminar el siglo, como quien cierra un ciclo regresando a su punto de origen. Queda para siempre en mi memoria el brillo en sus ojos y su sonrisa grande y linda al llegar cada año a éste, Su Teatro, orgullosa y agradecida de regresar a su pueblo junto con sus compañeros para entregar a los mayagüezanos lo mejor de sí. El mismo brillo siento yo en mis ojos esta noche al pensar en la sonrisa de Lucy desde dondequiera que nos esté mirando.

por Gilberto Valenzuela

Lucy Boscana: maestra de las tablas puertorriqueñas

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Lucy BoscanaLucy Boscana fue, ante todo, maestra. Su temprana vocación fue la de las aulas en el Mayagüez que hoy le rinde homenaje. La pasión por la enseñanza la trajo de vuelta de Estados Unidos, donde se había formado en idiomas, y la colocó en su primer “escenario”, la escuela superior de su ciudad natal. De allá también trajo algo de preparación musical, que, más adelante, cristalizaría en su participación en el conjunto femenino de Sylvia Rexach, Las damiselas, que hizo época.

Todo buen maestro tiene mucho de actor, y Lucy fue descubriendo que esa vertiente histriónica le halaba. Así, estrenada la década de los años 40, acudió al maestro de actores, Leopoldo Santiago Lavandero, cuando subía el telón inicial del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. Simultáneamente, pasó a La escuela del aire, emisión radial educativa y cultural dentro de la cual protagonizó su primer drama.

Pocos años después, formó Tinglado Puertorriqueño, su primera compañía teatral, junto con, entre otros, su prima Madeline Willemsen y el dramaturgo Francisco Arriví. Los años que siguieron fueron de mucha actividad en las tablas, las ondas radiales y los escenarios musicales.

Entonces, a comienzos de la década de los años 50, llegó La carreta y ya Lucy se convirtió en “Doña Gabriela”, definitivamente y para siempre. A ese arquetipo de la madre puertorriqueña pergeñado por René Marqués, ella le dio carne y voz y lo hizo suyo. De ahí en adelante, Lucy Boscana fue maestra de las tablas, no solo por su actuación, sino por la dignidad con la que combinó sus interpretaciones, su producción y su compromiso social. Cuando La carreta se convirtió en The Oxcart para el Teatro Rodante Puertorriqueño en Nueva York, Lucy pudo dar su clase actoral en el inglés que le fluía con facilidad desde su juventud.

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Con la llegada de la televisión, el país entero se pudo sentar en primera fila a apreciar su arte y a aplaudirla en las innumerables telenovelas que, a partir de entonces estelarizó. Fuera la mujer o la madre abnegada y sufrida que tantas veces interpretó, o la ocasional villana, Lucy Boscana en el elenco era garantía de la más alta calidad actoral. A la vez, continuaba dando vida a personajes de la pluma de Arriví y Marqués, de la escena nacional, y de Albee y O’Neill, de la internacional.

Comenzando la década de los años 60, Lucy, junto a su esposo “Paquito” Cabañas, formó la compañía teatral Tablado Puertorriqueño, con la cual mantuvo una larga e intensa actividad por más de treinta años. Los reconocimientos a esa trayectoria han sido muy significativos. Dorado la nombró como Puertorriqueña Ilustre; el Instituto de Cultura Puertorriqueña le puso su nombre al otrora Teatro del Patio; el Senado de Puerto Rico la homenajeó, y el Taller Dramático de WIPR-TV lleva su nombre.

Con la designación de la Sala del Teatro Yagüez como Sala Lucy Boscana, Mayagüez se une de manera muy especial a celebrar su vida y aporte a la cultura teatral puertorriqueña. La ciudad que un día la vio partir como maestra de escuela, para convertirse en maestra de la actuación dentro y fuera de nuestro país, le rinde su homenaje definitivo, recordándola para siempre en el teatro donde impartió hermosas e imperecederas lecciones actorales.