Mayagüez está en etapa de calentamiento y calistenia. A unas horas de que se inauguren los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2010, sus calles son como brazos y piernas que se estiran; las instalaciones deportivas son músculos que se aclimatan al calor y se hidratan para evitar el calambre; y su gente es el corazón que se acelera, un poco por los nervios y un poco porque entra en ritmo para la competición que está a punto de comenzar.






